lunes, 28 de agosto de 2023

El gato con botas - Colección: Cuentos infantiles.


 El gato con botas

Basado en el cuento de: Charles Perrault

Adaptado por: Alberto Szpunberg

Ilustrado por: Hugo Horita 

Edito: Montse Martinez, Marisa Vivas

Año: 2012

Colección: Cuentos infantiles. 

Resumen: un molinero pobre que cuando murió sólo le pudo dejar a sus hijos de herencia el molino, un burro y un gato. En el reparto el molino fue para el mayor, el burro para el segundo y el gato para el más pequeño. Éste último se lamentó de su suerte en cuanto supo cuál era su parte.

El astuto gato se hace pasar por siervo de un gran marqués impresionando con sus regalos al rey. Luego engaña a un malvado ogro cambiaformas para devorarlo, para quedarse con su castillo y sus tierras. Así, el joven se convirtio de un noble a ser el Marqués de Carabas casándose con la princesa gracias al ingenio de su gato.

Simbad el marino

 Hace muchos, muchísimos años, en la ciudad de Bagdad vivía un joven llamado Simbad. Era muy pobre y, para ganarse la vida, se veía obligado a transportar pesados fardos, por lo que se le conocía como Simbad el Cargador.

- ¡Pobre de mí! -se lamentaba- ¡qué triste suerte la mía!
Quiso el destino que sus quejas fueran oídas por el dueño de una hermosa casa, el cual ordenó a un criado que hiciera entrar al joven. A través de maravillosos patios llenos de flores, Simbad el Cargador fue conducido hasta una sala de grandes dimensiones.
En la sala estaba dispuesta una mesa llena de las más exóticas viandas y los más deliciosos vinos. En torno a ella había sentadas varias personas, entre las que destacaba un anciano, que habló de la siguiente manera:-Me llamo Simbad el Marino. No creas que mi vida ha sido fácil. Para que lo comprendas, te voy a contar mis aventuras…
“Aunque mi padre me dejó al morir una fortuna considerable; fue tanto lo que derroché que, al fin, me vi pobre y miserable. Entonces vendí lo poco que me quedaba y me embarqué con unos mercaderes. Navegamos durante semanas, hasta llegar a una isla.
Al bajar a tierra el suelo tembló de repente y salimos todos proyectados: en realidad, la isla era una enorme ballena. Como no pude subir hasta el barco, me dejé arrastrar por las corrientes agarrado a una tabla hasta llegar a una playa plagada de palmeras. Una vez en tierra firme, tomé el primer barco que zarpó de vuelta a Bagdad…”
Llegado a este punto, Simbad el Marino interrumpió su relato. Le dio al muchacho 100 monedas de oro y le rogó que volviera al día siguiente. Así lo hizo Simbad y el anciano prosiguió con sus andanzas…“Volví a zarpar. Un día que habíamos desembarcado me quedé dormido y, cuando desperté, el barco se había marchado sin mí.Llegué hasta un profundo valle sembrado de diamantes. Llené un saco con todos los que pude coger, me até un trozo de carne a la espalda y aguardé hasta que un águila me eligió como alimento para llevar a su nido, sacándome así de aquel lugar.”
Terminado el relato, Simbad el Marino volvió a darle al joven 100 monedas de oro, con el ruego de que volviera al día siguiente…
“Hubiera podido quedarme en Bagdad disfrutando de la fortuna conseguida, pero me aburría y volví a embarcarme. Todo fue bien hasta que nos sorprendió una gran tormenta y el barco naufragó.
Fuimos arrojados a una isla habitada por unos enanos terribles, que nos cogieron prisioneros. Los enanos nos condujeron hasta un gigante que tenía un solo ojo y que comía carne humana. Al llegar la noche, aprovechando la oscuridad, le clavamos una estaca ardiente en su único ojo y escapamos de aquel espantoso lugar.
De vuelta a Bagdad, el aburrimiento volvió a hacer presa en mí. Pero esto te lo contaré mañana…”
Y con estas palabras Simbad el Marino entregó al joven 100 piezas de oro.
“Inicié un nuevo viaje, pero por obra del destino mi barco volvió a naufragar. Esta vez fuimos a dar a una isla llena de antropófagos. Me ofrecieron a la hija del rey, con quien me casé, pero al poco tiempo ésta murió.
Había una costumbre en el reino: que el marido debía ser enterrado con la esposa. Por suerte, en el último momento, logré escaparme y regresé a Bagdad cargado de joyas…”
Y así, día tras día, Simbad el Marino fue narrando las fantásticas aventuras de sus viajes, tras lo cual ofrecía siempre 100 monedas de oro a Simbad el Cargador. De este modo el muchacho supo de cómo el afán de aventuras de Simbad el Marino le había llevado muchas veces a enriquecerse, para luego perder de nuevo su fortuna.
El anciano Simbad le contó que, en el último de sus viajes, había sido vendido como esclavo a un traficante de marfil. Su misión consistía en cazar elefantes. Un día, huyendo de un elefante furioso, Simbad se subió a un árbol.
El elefante agarró el tronco con su poderosa trompa y sacudió el árbol de tal modo que Simbad fue a caer sobre el lomo del animal. Éste le condujo entonces hasta un cementerio de elefantes; allí había marfil suficiente como para no tener que matar más elefantes.
Simbad así lo comprendió y, presentándose ante su amo, le explicó dónde podría encontrar gran número de colmillos. En agradecimiento, el mercader le concedió la libertad y le hizo muchos y valiosos regalos.

https://drive.google.com/drive/folders/1bn9glF159cyEp1io5R4oseKLyWq7A0tS
“Regresé a Bagdad y ya no he vuelto a embarcarme -continuó hablando el anciano-. Como verás, han sido muchos los avatares de mi vida. Y si ahora gozo de todos los placeres, también antes he conocido todos los padecimientos.”
Cuando terminó de hablar, el anciano le pidió a Simbad el Cargador que aceptara quedarse a vivir con él. El joven Simbad aceptó encantado, y ya nunca más, tuvo que soportar el peso de ningún fardo…


Colección: “Cuentos clásicos infantiles- Pinocho”


 Cuento: Pinocho. 

Basado en el cuento de: Carlo Collodi.

Adaptado por: Alberto Szpunberg

Ilustrado por: Hugo Horita 

Edito: Sol 

Año: 2012

Colección: Cuentos infantiles

Resumen: Pinocho es un muñeco, de madera, hecho por Gepetto. Con el propósito que seas su hijo, al cual quiere mandar a la escuela, para que sea bueno y aplicado. Yendo a la escuela se encontró con un gato y un zorro. Lo convencieron para que no vaya a la escuela y en su lugar vaya una obra de títeres. Estando aquí se volvió en una marioneta del dueño del teatro. Después de un tiempo Pinocho llorando pidió regresar con su padre. Cuando regresó le mintió a su padre por primera vez. Y notó que cuando metía su nariz crecía. Su padre  lo perdonó. Al día siguiente Pinocchio vio una carreta como muchos Niños. Los cuales iban al país de los juguetes. Pinocho se fue junto a los niños. Pasaron unos días y como pinocchio no fue a la escuela le crecieron unas orejas de burro. Pinocchio decidió regresar a casa junto a su padre. Pero al regresar  encontró una carta donde decía que Gepeto había salido a buscar a su hijo y que una ballena se lo tragó. Fue entonces que Pinocchio decidió ir a buscarlo. Cuando lo encontraron salieron de la ballena. Al regresan una por fin una casa el hada azul lo convierte a pinocho en un niño de verdad.

Colección "Cuentos clásicos infantiles - Pulgarcito"

“PULGARCITO”

Basado en el cuento de

Charles Perrault

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Ilustrado por Hugo Horita

 

-       RESUMEN:

Este cuento basado en Charles Perrault trata de un niño llamado Pulgarcito,  (llamado así debido a su pequeño tamaño, cabía en la palma de una mano), donde él y sus hermanos salen de paseo al bosque y pasadas las horas se alejan de su casa y se hace de noche. Pulgarcito había dejado unas migas para no perder el camino, pero los animales del bosque se las comieron; tranquilizando a sus hermanos le dice que muy cerca había una casa, que mantengan la calma y caminen hacia ese lugar. Al tocar la puerta una mujer muy amable les abre la puerta y les dice que no pueden entrar, que allí vivía un Ogro que comía niños, pero ella no podía dejarlos pasar la noche a la intemperie, los dejó entrar y los escondió debajo de la cama. Al llegar, el Ogro olió su olor, su mujer lo quiso engañar, pero no lo logró y los encontró; los envió a dormir para la mañana siguiente, comerlos. Sin embargo, Pulgarcito con su astucia, logró escapar junto a sus hermanos, se escondieron en una cueva y pasaron la noche. A la mañana siguiente el Ogro se da cuenta que se habían escapado y salió a buscarlos con sus botas mágicas. Como estaba muy cansado, se echó a dormir y Pulgarcito usó su inteligencia, mandó a sus hermanos a la casa y les dijo que avisaran a sus padres que en un rato él iba a ir; le robó las botas al Ogro y volvió a la casa de la mujer, le dijo que lo tenían secuestrado a su esposo y que los secuestradores pedían a cambio una bolsa llena de oro, la mujer desesperada se la dio y Pulgarcito llevó a su casa el oro que le había pedido a la mujer. 



Colección: “Cuentos Clásicos Infantiles- Aladino y la lámpara maravillosa”


CuentoAladino y la lámpara maravillosa 

 

Autor: Anónimo

 

Ilustrado por Alejandra Viacana

 

Adaptación de: Alberto Szpunberg

 

Editorial: Sol 90 S.L. Barcelona (España)

 

Impreso en: Argentina

 

Colección: Cuentos Clásicos Infantiles 

 

Edición: 2012. Buenos Aires. A cargo de Emilio López.

 

Resumen 

 

Aladino era un niño que vivía con su madre viuda. Ellos eran muy pobres y casi no tenían ni para comer. Una mañana apareció un extranjero misterioso ofreciéndole a Aladino una moneda de Plata a cambio de un favor. Este constaba en que el muchacho ingresara a una cueva muy angosta, busca allí una lámpara de aceite y se la diera en mano a extranjero que había engordado mucho. Aladino accedió. Al ingresar no podía tocar nada más de lo que viera. El muchacho disponía a salir de la cueva y desconfió del extranjero. Temía que al darle la lámpara no lo dejara salir de allí. Se lo dijo y el extranjero se enojó, entonces empujó una piedra tapándole la salida. Aladino notó que algo rodaba a sus pies. Era el anillo metálico del brujo, que se le había perdido. El muchacho se lo puso y luego apareció el genio del anillo. Le pregunto qué deseaba y sin dudar le contesto que quería volver a su casa. Y cómo un suspiro allí estuvo abrazando a su mamá, con la lámpara de aceite. Antes de dársela a su madre la frotó y apareció luego de iluminarse todo, el genio de la lámpara. Le dijo que le pidiera lo que quisiera. Entonces le pidió comer. Fue así que Aladino y su madre comieron como príncipes. En el tiempo posterior bastaba frotar la lámpara para resolver cualquier cuestión. Así dejaron de ser pobres. 

Siendo ya joven, un sábado, Aladino se cruza con la princesa Halima y se enamora. Se lo cuenta a su madre al regresar. La madre le advierte que piense en ella porque era la hija del Sultán. Pero, a pesar de ello y de sus miedos, pide la mano a la princesa. Para ello frota la lámpara y obtiene un cofre lleno de joyas que lleva al Sultán. El Sultán desconfía de Aladino, entonces le pide cuarenta caballos con más cofres llenos de joyas. Aladino cumple sus deseos.

Tanto la princesa como él, se declararon su amor. Al mes se casaron. Fue memorable y ellos eran la pareja más feliz, hasta que un día se le cruzó un vendedor ambulante que cambiaba lámparas viejas por nuevas. Halima sin saber de la lámpara y sus propiedades, la cambió. Resulta que el vendedor era el brujo. Al tener la lámpara, lo primero que hizo fue hacer maldades; como hacer desaparecer el palacio de Aladino, su esposa, todo lo que tenía. Entonces, Aladino pide ayuda al genio del anillo, el que le dice que el brujo tiene más poder que él. Que puede, eso si, llevarlo a donde está Halima.

Luego de muchos obstáculos, que tuvo que vencer con ayuda del genio del anillo, llegó hasta donde se encontraba su esposa y se abrazaron. El genio los ayudó a huir, conmovido por el amor que se tenían. Lo que hizo fue traer la lámpara de aceite, mientras el brujo estaba distraído cometiendo maldades. Fue así que no se supo nada más del brujo. Los dos genios impedían cualquier intento de destruir su felicidad y protegían a toda la ciudad. Aladino aprendió que las lámparas deben estar en buenas manos.

 


martes, 15 de agosto de 2023

Colección Federico: "Federico y su hermanita"

Cuando mamá y papá regresaron del hospital trajeron a una hermanita a la que todos miran y concienten. Federico tiene tanto enojo que la quiere hacer llorar, pero cuando se acerca ella le sonrie. Entonces descubre una nueva amiga para jugar.

Colección Federico: "Federico se hizo pis"

Cuando va a la plaza, Federico se entretiene tanto jugando que no se da cuenta de que le dieron ganas de hacer pis. Aprender a ir al baño también lleva un tiempo.

Colección Federico: "Federico no presta"

Cuando Federico recibe a su mejor amigo, sus juguetes son solo de él y no los quiere prestar. Cuando él va de visita se enoja mucho y la angustia crece si el dueño de casa tampoco presta. De a poquito va descubriendo que el juego es más entretenido y dura más si las cosas se comparten.

Colección Federico, Graciela Montes.

Colección Federico. - Autora: Graciela Montes. - Ilustraciones: Claudia Legnazzi. - Ediorial Americana. Federico está creciendo y crecer es difícil. Hace su camino por la primera infancia, una etapa de la vida en la que nada es trivial, en la que todo es intenso, asombroso y apasionante. Ideal para primerísimos lectores, aquellos que empiezan a descubrir el mundo. En cada historia se narra un nuevo conocimiento que obtiene Federico a medida que va creciendo. Esta colección está pensada para niños de 3 a 5 años, cada libro es un nuevo conocimiento tanto para Federico como para los niños y niñas.

A BERTA SE LE PERDIÓ SU GATO

Berta, muy preocupada, busca a su gato que se perdió adentro de su frutera. Busca atentamente en todas las frutas hasta que recibe la gran ayuda de un gusanito que la guía hasta su gato.



lunes, 14 de agosto de 2023

Los caminadores: “Caracol presta su casa”

  1.  Los caminadores:

“Caracol presta su casa”

¿Como será vivir en la casa de un caracol?
¿Tendrá cama, tendrá cocina ?
¿ Será fría o abrigadita ?
¿ Cuanta gente puede caber ?

Para saberlo, podes hacerte amigo de un caracol y pedirle su casa prestada, o vivir la aventura leyendo este libro. 


https://drive.google.com/file/d/1Tw9-NOnaQO-GentlGzZCWGWeUfWFlcC0/view?usp=drivesdk