Cuando Federico recibe a su mejor amigo, sus juguetes son solo de él y no los quiere prestar. Cuando él va de visita se enoja mucho y la angustia crece si el dueño de casa tampoco presta. De a poquito va descubriendo que el juego es más entretenido y dura más si las cosas se comparten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario