Cuento: Aladino y la lámpara maravillosa
Autor: Anónimo
Ilustrado por Alejandra Viacana
Adaptación de: Alberto Szpunberg
Editorial: Sol 90 S.L. Barcelona (España)
Impreso en: Argentina
Colección: Cuentos Clásicos Infantiles
Edición: 2012. Buenos Aires. A cargo de Emilio López.
Resumen
Aladino era un niño que vivía con su madre viuda. Ellos eran muy pobres y casi no tenían ni para comer. Una mañana apareció un extranjero misterioso ofreciéndole a Aladino una moneda de Plata a cambio de un favor. Este constaba en que el muchacho ingresara a una cueva muy angosta, busca allí una lámpara de aceite y se la diera en mano a extranjero que había engordado mucho. Aladino accedió. Al ingresar no podía tocar nada más de lo que viera. El muchacho disponía a salir de la cueva y desconfió del extranjero. Temía que al darle la lámpara no lo dejara salir de allí. Se lo dijo y el extranjero se enojó, entonces empujó una piedra tapándole la salida. Aladino notó que algo rodaba a sus pies. Era el anillo metálico del brujo, que se le había perdido. El muchacho se lo puso y luego apareció el genio del anillo. Le pregunto qué deseaba y sin dudar le contesto que quería volver a su casa. Y cómo un suspiro allí estuvo abrazando a su mamá, con la lámpara de aceite. Antes de dársela a su madre la frotó y apareció luego de iluminarse todo, el genio de la lámpara. Le dijo que le pidiera lo que quisiera. Entonces le pidió comer. Fue así que Aladino y su madre comieron como príncipes. En el tiempo posterior bastaba frotar la lámpara para resolver cualquier cuestión. Así dejaron de ser pobres.
Siendo ya joven, un sábado, Aladino se cruza con la princesa Halima y se enamora. Se lo cuenta a su madre al regresar. La madre le advierte que piense en ella porque era la hija del Sultán. Pero, a pesar de ello y de sus miedos, pide la mano a la princesa. Para ello frota la lámpara y obtiene un cofre lleno de joyas que lleva al Sultán. El Sultán desconfía de Aladino, entonces le pide cuarenta caballos con más cofres llenos de joyas. Aladino cumple sus deseos.
Tanto la princesa como él, se declararon su amor. Al mes se casaron. Fue memorable y ellos eran la pareja más feliz, hasta que un día se le cruzó un vendedor ambulante que cambiaba lámparas viejas por nuevas. Halima sin saber de la lámpara y sus propiedades, la cambió. Resulta que el vendedor era el brujo. Al tener la lámpara, lo primero que hizo fue hacer maldades; como hacer desaparecer el palacio de Aladino, su esposa, todo lo que tenía. Entonces, Aladino pide ayuda al genio del anillo, el que le dice que el brujo tiene más poder que él. Que puede, eso si, llevarlo a donde está Halima.
Luego de muchos obstáculos, que tuvo que vencer con ayuda del genio del anillo, llegó hasta donde se encontraba su esposa y se abrazaron. El genio los ayudó a huir, conmovido por el amor que se tenían. Lo que hizo fue traer la lámpara de aceite, mientras el brujo estaba distraído cometiendo maldades. Fue así que no se supo nada más del brujo. Los dos genios impedían cualquier intento de destruir su felicidad y protegían a toda la ciudad. Aladino aprendió que las lámparas deben estar en buenas manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario